
A veces necesito ver estrellas porque la noche es muy negra. Quizá mi mente vuele y se encuentre luces que no son en realidad sino reflejos de los sueños viejos que tuve en un campo abierto, lleno de trigo. El trigal donde una niña juega a esconderse. Luego yo hacía lo mismo. Nos enconrabamos después de muchas risas y de la mano llegamos a un estanque. Supimos que estaba llegando la hora de abrir los ojos, que pasarían muchos años, muchos sueños. Antes de abrir los ojos le pregunté ¿Y cómo te voy a encontrar? - Yo te voy a encontrar a ti. Abrí los ojos. Pasaron estos años y no quise ser encontrada. Estaba escondida de nuevo en ese trigal, sentí una mano cerca de mi, una sonrisa y unos ojos sinceros. Llegamos al estanque vi nuestro reflejo y me di cuenta que era lo que había estado esperando todos estos años. En éste momento sigo en los trigales, medio escondida, a media luz, dormida... queriendo entender que hay que abrir los ojos y dejar el sueño en los sueños.
