
Tan cerca de nosotros... a cada paso que damos la llevamos de la mano...
En ocasiones la dejamos un paso atrás, olvidada en un cajón o creemos que depende de alguien más...
Es más fácil culpar a los demás que darnos cuenta de nuestra realidad.
Caemos en el error de basar nuestras emociones en los demás, que dependa de ellos y no de nosotros. Undirnos por que algo no salio como queriamos, sonreir porque alguien nos guiñó el ojo, llorar porque alguien saco ventaja de nosotros, gritar de emoción porque alguien se dio cuenta por fin de lo que valemos... pero por que no gritar de emoción simple y sencillamente porque estamos vivos, sonreir cada vez que nos vemos al espejo y nuestros ojos se reflejan y estan llenos de luz y vida.
Esta al alcance de todos pero muchas veces nos da miedo alcanzarla... la felicidad es el mejor de los postres, una píldora que si no la tomamos nos sentimos mal. Debemos aprender a querer alcanzarla en cualquier circunstancia y momento, no sentir miedo de sentir una felicidad plena, por el simple hecho de estar vivos debemos sentirnos felices, tenemos todo para serlo, el chiste es querer alcanzarlo y no dejar el brazo medio extendido.
Arriesgar y enfocar para alcanzar la felicidad.
